Agricultura orgánica y cambio climático

Ya que la subida global de las temperaturas y las configuraciones del tiempo se vuelven más variables, la interrelación entre el cambio climático y la agricultura resulta fundamental para entender el papel que la agricultura juega en la contribución y mitigación del calentamiento del planeta. La retención del carbono, la disminución del insumo de los recursos que dependen del combustible fósil, y el uso de las energías renovables son todas las oportunidades actuales para que la agricultura orgánica tome el camino para reducir el consumo de energía y mitigar los efectos negativos de las emisiones de la energía. La agricultura orgánica proporciona prácticas de gestión que pueden ayudar a que los granjeros se adapten al cambio climático con el refuerzo de los agroecosistemas, la diversificación de la cosecha y la producción del desarrollo ganadero, y la creación de bases de conocimiento de agricuñtores para prevenir y enfrentarse mejor a los cambios del clima.

La FAO promueve la agricultura orgánica como enfoque alternativo que aumenta el funcionamiento de recursos renovables y mejora los flujos de nutrientes y alimentos en los agroecosistemas. Las valoraciones del ciclo de la vida muestran que las emisiones en los sistemas convencionales de producción son cada vez más altas que las de los sistemas orgánicos, que se basan en área de la producción. Las prácticas de gestión orgánica pueden evitar las emisiones de óxidos nitrosos y del metano del suelo por su uso como cultivo o como pasto de las tierras secas de turba. Muchas pruebas de campo por todo el mundo muestran que la fertilización orgánica comparada con la fertilización mineral está aumentando el carbono orgánico del suelo y, así, retiene gran cantidad de CO2 de la atmósfera al suelo. Disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero para la producción de cultivos y aumentar la retención del carbono, junto con las ventajas adicionales de la biodiversidad y de otros servicios medioambientales, hacen de la agricultura orgánica un método de cultivo con muchas ventajas y con un potencial considerable para mitigar y adoptar al cambio climático.

Fuente: FAO

¿Qué es la agricultura orgánica?

Existen muchas explicaciones y definiciones de la agricultura orgánica, pero todas coinciden en que se trata de un método que consiste en la gestión del ecosistema en vez de en la utilización de insumos agrícolas. Un sistema que comienza por tomar en cuenta las posibles repercusiones ambientales y sociales eliminando la utilización de insumos, como fertilizantes y plaguicidas sintéticos, medicamentos veterinarios, semillas y especies modificadas genéticamente, conservadores, aditivos e irradiación. En vez de todo esto se llevan a cabo prácticas de gestión específicas para el sitio de que se trate, que mantienen e incrementan la fertilidad del suelo a largo plazo y evitan la propagación de plagas y enfermedades.

“La agricultura orgánica es un sistema holístico de gestión de la producción que fomenta y mejora la salud del agroecosistema, y en particular la biodiversidad, los ciclos biológicos, y la actividad biológica del suelo. Hace hincapié en el empleo de prácticas de gestión prefiriéndolas respecto al empleo de insumos externos a la finca, teniendo en cuenta que las condiciones regionales requerirán sistemas adaptados localmente. Esto se consigue empleando, siempre que sea posible, métodos culturales, biológicos y mecánicos, en contraposición al uso de materiales sintéticos, para cumplir cada función específica dentro del sistema”. (Comisión del Codex Alimentarius, 1999)

Los sistemas agrícolas orgánicos y sus productos no siempre están certificados, éstos se denominan “agricultura o productos orgánicos no certificados”. Esta categoría no comprende los sistemas agrícolas que por defecto no utilizan insumos sintéticos (por ejemplo, aquellos sistemas que no llevan a cabo prácticas para enriquecer el suelo y degradan las tierras). Se pueden discernir tres causas de la agricultura orgánica:

  • La promoción de la agricultura orgánica por el consumidor o el mercado. Se reconocen los productos orgánicos claramente gracias a su certificación y etiquetado. Los consumidores eligen productos producidos, elaborados, manipulados y comercializados en una forma específica. El consumidor, en consecuencia, influye mucho en la producción orgánica.
  • La promoción de la agricultura orgánica por los servicios. En países como los de la Unión Europea (UE) hay subsidios para la agricultura orgánica, a fin de que se produzcan bienes y servicios ambientales, como reducir la contaminación de los mantos freáticos o crear un paisaje con mayor biodiversidad.
  • La promoción de la agricultura orgánica por los agricultores. Algunos productores consideran que la agricultura convencional no es sostenible y han creado otras modalidades de producción para mejorar la salud de sus familias, la economía de sus fincas y su autosuficiencia. En muchos países en desarrollo se adopta la agricultura orgánica como método para mejorar la seguridad alimentaria del hogar o para reducir los gastos en insumos. Los productos no necesariamente son para el mercado, o se venden sin distinción de precios porque no están certificados. En los países desarrollados, los pequeños agricultores están creando cada vez más canales directos de oferta de productos orgánicos sin certificar a los consumidores. En los Estados Unidos, los agricultores que comercializan pequeñas cantidades de productos orgánicos gozan formalmente de la exención de certificación.

Fuente: FAO