El Almácigo

¿Qué es un almácigo?

Un almácigo, almáciga o semillero es el lugar donde sembramos las semillas para hacerlas germinar, y luego proteger las plántulas hasta el momento de su trasplante. Su función es hacerlas germinar de forma uniforme, brindándoles un medio favorable para su primer desarrollo.

Las hortalizas que tienen semillas pequeñas o que necesitan mayores cuidados son las que se germinan en almácigos. Las otras, más grandes, fuertes o resistentes como el maíz, zapallo, melón, etc., se siembran directamente en la tierra en su lugar definitivo.

Llegada la temporada primaveral, se puede comprar un almácigo para hacer directamente el trasplante y ganar tiempo. Es muy común en nuestra zona ver avisos que ofrecen almácigos de tomates, cebollas, lechuga, acelga, berenjena, pimientos, etc. Pero es más gratificante obtener nuestras propias semillas de nuestras propias hortalizas. De esa manera podemos decir que realmente sabemos de dónde provienen y que son semillas sanas y orgánicas.

¿Dónde preparar el almácigo?

Se puede preparar en cualquier lado, usando cajones de madera, macetones, baldes, etc. Todo depende de la cantidad de semillas que se quieran hacer germinar. También pueden hacerse directamente sobre la tierra en algún lugar especialmente protegido. Nosotros, utilizaremos bandejas preformadas, para obtener “plugs”. Hay lugar para unas 72 semillas por bandeja.

Preparando almácigos

Lo importante es que tenga muy buen drenaje, para lo cual podemos colocar piedras en el fondo al que previamente le habremos hecho agujeros para que escape el agua que drene. Sobre las piedras, colocaremos una capa de tierra de buena calidad, y sobre ésta una tercer capa de tierra fina mezclada con abono compuesto, bien tamizado.

La  siembra del almácigo

Según el tipo de semilla que estemos sembrando se pueden esparcir sobre toda la superficie y luego cubrir ligeramente con una poquito más de tierra, o se puede hacer un surquito de aprox. medio centímetro de profundidad, colocar las semillitas una por una a una distancia apropiada – no demasiado juntas, para que tengan lugar para crecer – y luego cerrar el surquito con la tierra preparada y regar. ¡Todo depende del tamaño de las semillas!

La profundidad ideal resulta del equilibrio entre la fuerza de la semilla (a mayor fuerza, se la puede sembrar más profundo) y la desecasión de las capas superficiales del sustrato. Si se las siembra muy superficialmente corren el riesgo de desecarse más rápido. Pero si se las siembra muy profundo, la plántula tarda más en emerger y fotosintetizar, es decir, volverse independiente de las reservas acumuladas en la semilla.

A nosotros nos ha dado mejor resultado mojar bien la tierra antes de sembrar, y luego de la siembra cubrir el almácigo con un plástico que permita el paso de la luz pero que impida la evaporación. Quizás sea porque estamos en una zona semidesértica en la que la evaporación en primavera es muy importante y puede dañar las semillas en germinación.

Una regla  muy general es colocar las semillas a una profundidad de alrededor de 5 veces su diámetro. Pera cada uno deberá hacer su propia experiencia.

Es sumamente conveniente anotar la fecha de la siembra. Si pasan unos 15 dias más del promedio estimado de emergencia, es aconsejable volver a sembrar.

Buena suerte con sus almácigos!

plántulas de pimiento

 

 

 

 

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